sábado, 28 de junio de 2008
Campos de Machado
El sol está muy alto y el cielo raso. Hace un buen día para viajar. Hay un avion suspendido en el aire, como una gaviota extraviada en la meseta. Por la ventanilla veo la sierra que se recorta con perfiles nítidos en el horizonte, en un azul mas oscuro y diluído que el del cielo. A los lados de la carretera las consabidas encinas y las doradas dehesas de Guadalajara. Me gusta el paisaje castellano, es lo unico que queda de Castilla, lo que me libera de la ímproba tarea de tener que amar tambien el país. Me gusta esta almazuela de ocres, verdes y marrones. Sus tierras amasadas y sus relieves femeninos. ¡Estoy en Soria, campos de Machado! Al entrar en Aragón aparece el territorio lunar de los Monegros, cuyo dramatismo va muy bien con Brahms, y esos extraodinarios acordes del tercer movimiento de su tercera sinfonía. El paisaje reverdece, es Lérida. Me gusta mucho como suena esa palabra, aunque ya no sé si debiera decir siempre y en todo idioma Lleida. Mientras atravieso los viñedos del Penedés pienso que la belleza del paisaje español favorece las pasiones del telurismo. Francia es un vergel pero es toda igual. Cada Estado tiene la politica de su geografía. Veo pasar el AVE. La historia de España es tambien la historia de su orografía. Es ya de noche cuando entro en Barcelona. A pesar de las indicaciones del GPS llego a casa de MT. La encuentro elegante y distendida, como siempre. Cenamos en la terraza. Es la verbena de San Pedro y ya echo de menos a Lady M.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario