Es tarde y hace un calor bárbaro. A los pocos kilómetro de la frontera dejo a mi derecha Colliure. Asoma el mar antiguo.
domingo, 29 de junio de 2008
Antes de que alguien nos termine
Veo que el puesto fronterizo con Francia todavía no ha sido desmantelado. Bien, mejor así. Pronto el jaramago habrá crecido y será una ruina muy didáctica. Yo llegué a tiempo de vivir las lentas caravanas que se formaban para pasar de un país a otro. Decíamos España, España, España, España... ¡Francia! A la vuelta Francia, Francia, Francia... ¡España! Conservo todavía la perplejidad infantil: ¿por qué justamente aquí y no diez metros más allá? ¿dónde está la solución de continuidad? He parado a comer en Portbou. Es un pequeño pueblo de pescadores en torno a una ensenada, sobre la misma frontera, del lado español. En España Portbou es conocido por su estación de tren. En el resto del mundo porque el día 27 de septiembre de 1940 el filósofo Walter Benjamin llegó, huyendo de los nazis, con una sola maleta donde guardaba un manuscrito inédito. Los agentes franquista no le permitieron el paso. Benjamin sabía que la deportación y la tortura estaban aseguradas. Esa misma noche, en su habitación del Hotel Francia, se suicidó apurando un frasco de morfina. Esa muerte me impresiona. Fue un tremendo acto de dignidad. Posiblemente uno nunca es tan libre como en el momento de morir. Es el único acto personalísimo, intransferible y soberano que realizamos en nuestra vida. Cuando te asesinan ese derecho te es arrebatado: no te mueres, te terminan. Benjamin prefirió morirse a que le terminaran. Hay otro dato: una vez muerte las autoridades franquistas ya no tenían que retener a los demás refugidos que le acompañaban, a los que dejaron marchar. El filósofo está enterrado en un cementerio (lo que sugiere que la noticia del suicidio no se conoció hasta más tarde) que mira al mar desde el acantilado. Hay un pequeño monumento conmemorativo, una galería de hierro forjado que desciende sobre las rocas. En su lápida se puede leer una de sus tesis sobre la filosofía de la historia: No ha habido nunca un documento de cultura que no fuera también un documento sobre la barbarie.
Es tarde y hace un calor bárbaro. A los pocos kilómetro de la frontera dejo a mi derecha Colliure. Asoma el mar antiguo.

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