martes, 15 de julio de 2008
Un minarete de cuarenta metros
En Liubliana hay 60.000 musulmanes y ninguna mezquita. Desde hace décadas los eslovenos musulmanes, en su mayoría trabajadores venidos de antiguas repúblicas yugoslavas, buscan penosamente un lugar de culto. Cuando en 2004 se les adjudicó una parcela en las afueras, un concejal nacionalista llamado Milan Jarc consiguió reunir las 11.000 firmas necesarias (el 5% del electorado de Liubliana) para forzar la convocatoria de un referendo sobre el proyecto. Aunque obligado por ley, el alcalde se negó a convocarlo y al final el Tribunal Constitucional lo declaró improcedente. No está claro qué hubiera votado el vecindaje de haberse celebrado la consulta. El proceso volvió a ponerse en marcha. Últimamente se ha adjudicado un nuevo terreno a la comunidad musulmana, contiguo a la estación de tren. Sin embargo, la obra sigue parada, porque el mismo concejal ha conseguido de nuevo 11.000 firmas solicitando un nuevo referendo, esta vez sobre el detalle arquitectónico del proyecto: la existencia de un minarete, cuya altura prevista es de 40 metros, que podría alterar, dicen los opositores, "el carácter de la ciudad". Es previsible que el volumen máximo al que el muecín pueda llamar a la oración, cinco veces al día, será objeto de la siguiente polémica, si no de otra consulta.
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