miércoles, 30 de julio de 2008

Vegetación política

En los países que cambian de un régimen de partido único a uno democrático florece, en los primeros años, una tupida vegetación política. En Eslovenia encontramos el SDS, el Partido Democrático en el Gobierno, en el gobierno gracias a una abigarrada coalición. Luego vienen el LDS, los liberales, y el SD, que son los socialdemócratas. Menores en importancia, pero con representación parlamentaria son el SLS, o Partido Popular Esloveno, democristianos; NSi o Nueva Eslovenia, escisión patriótica y moralista de los liberales; el DESUS, Partido de los Pensionistas, que no es tanto un partido como un lobby de la tercera edad. Por último viene ZARES, palabra que significa algo así como "En serio" o "De verdad" o "No nos andamos con chiquitas". El primer ministro se llama como yo, Janez, y se apellida Janza, y el Presidente de la República Danilo Tuerk. Cada uno ocupa un ala distinta del mismo palacio de la avenida principal de la Ljubjana (algo cutre) y se llevan mal. Últimamente se están haciendo la puñeta a cuenta del nombramiento de embajadores. Tengo dificultades para entender la utilidad de los regímenes semipresidencialistas: la permanencia de un Jefe de Estado con poderes simbólicos es una nostalgia mal disimulada de la monarquía, y si sus poderes no son simbólicos está a la gresca todo el día con el Premier y además sale muy caro. En otros casos, se da la situación inversa, que el Presidente es el manda y el Primer ministro un mero ayuda de cámara, como en Francia. En todo caso la dualidad no tiene demasiado sentido y sale más a cuenta la monarquía o un régimen presidencial tout court. Volviendo a Eslovenia la Embajadora simplifica la situación de esta manera: hay excomunistas de izquierdas y de derechas, y la única diferencia es que los excomunistas de derechas hablan con la Iglesia Católica. En octubre habrá elecciones pero esto está muy tranquilo: moeurs de province.

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