lunes, 25 de agosto de 2008
Algo de historia, III. Eslovenia y Yugoslavia
Los libros de historia que he ojeado despachan la independencia de Eslovenia de Yugoslavia en pocas páginas. Es comprensible. Eslovenia era un pequeño país, con una población desprovista de la complejidad étnica de Croacia y Serbia, potencialmente próspero y geográficamente contiguo a Europa occidental. Su desprendimiento de Yugoslavia, carente de dramatismo, puede parecer inevitable y hasta en alguna medida anecdótico. Sin embargo, en cierto sentido esta pequeña provincia del fenecido Imperio Austro-Húngaro era la clave del sistema. Lo explica el inteligente Misha Glenny en su gran crónica The Fall of Yugoslavia. Este penetrante pasaje muestra la importancia simbólica de Eslovenia en el entramado eslavo: "Una vez los mandos de ejército federal capitularon ante las demandas de Eslovenia era difícil justificar una guerra con Croacia en nombre de Yugoslavia. La guerra había perdido su carácter yugoslavo para asumir un fuerte carácer Serbo-Croata. Esto afectó enormemente a muchos oficiales del Ejército Popular Yugoslavo, que creían en el mantenimiento de la integridad de un Estado yugoslavo pero les perturbaba la idea de estar luchando por un Estado balcánico dominado por Serbia" Ahí esta: desaparecida la posibilidad de un Estado multinacional lo que quedaba era el mero enfrentamiento entre etnias. La separación de Eslovenia era la condena de Bosnia.
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